Juan Cruz Varela

Juan Cruz Varela

Poeta, Escritor, Periodista y Político Español cuyo nombre completo es Juan Cruz Varela

Buenos Aires, 1794 - Montevideo, 1839

6 Poesías de Juan Cruz Varela

Poemas más populares de Juan Cruz Varela


A la memoria de mi padre

¡Oh Señor de la vida y de la muerte!
¿Por qué no me escuchaste? Yo humildoso
mi faz cosía con el polvo negro,
y te rogaba que el instante aciago,

señalado al morir del padre mío,
lentamente viniera, y tarde entrara
en la serie constante de las horas.
¿Por qué no me escuchaste, y en mis ojos

perenne material de amargo llanto
sin piedad has abierto? Si una sombra
de unirse había a las del reino oscuro,

¿Mi vida aquí no estaba? En flor yo hubiera
a la tumba bajado, y ningún hijo,
ninguna esposa, en mi morir pensara.


Poema A la memoria de mi padre de Juan Cruz Varela con fondo de libro

Al que desmaya en nuestro sistema

¿Del gran sistema la contraria suerte
tanto te sobrecoge e intimida?
¿Más que la libertad amas la vida?
¿Eliges la cadena, y no la muerte?

El contraste no aflige al varón fuerte,
él a mayor peligro le convida;
dijo perezca el cruel y no trepida,
y en león libio, en furia se convierte.

Su sangre a borbotones mancha el suelo;
él la mira, y el pecho se le inflama,
y allí su atropellar, allí su anhelo.

Al expirar a sus amigos llama,
y despreciando tan funesto duelo,
himnos entona que admiró la fama.

II

¿Tú lleno de pavor pasas el día
los males de tu patria contemplando,
y huyendo de un amigo al ruego blando
buscas ansiosos la melancolía?

¿Qué hiciste infeliz hombre tu alegría
los grillos al romper? ¿a do temblando
llevas la planta con tu sombra hablando?
¡Infeliz para sí de ti confía!

Húndete miserable, a tus hermanos
devuélveles tu mal ceñida espada,
no la profanen tan cobardes manos.

La augusta Libertad con faz airada
te apartará de sus Americanos,
y en su templo jamás tendrás entrada.


Poema Al que desmaya en nuestro sistema de Juan Cruz Varela con fondo de libro

Al general don Manuel Belgrano

¡Desventurada patria! son llegados
los momentos de luto. Fallecido
ha el héroe militar, en que han podido
descansar sin azares tus cuidados.

El ínclito Belgrano...(¡Desgraciados
acentos de mi voz!) víctima ha sido
del patrio amor, deidad, a que ha tenido
sus valientes esfuerzos consagrados.

Viste pues luto patria malhadada;
tu robusta columna ya no existe.
Va a la tumba tu honor. Es acabada

la esperanza de gloria en que viviste.
Y mi alma en las ruinas sepultada
fija el lema a tu suerte: PERECISTE.

II

¡Feliz plantel del suelo americano,
gran Buenos Aires, patria afortunada
del campeón más ilustre, cuya espada
nunca en conflicto se desnudó en vano!

De los laureles que plantó tu mano
en tus marciales glorias empeñada
haz diadema de honor en que grabada
se vea la imagen del mejor Belgrano.

De ella sola la expresión valiente
el aire noble su mirar activo,
su denuedo gentil, grato, imponente,

su tono militar ejecutivo
actitudes serán, que mudamente
a una voz griten: ¡Compatriotas! vivo.

III

Falleció el ínclito Belgrano
de militares el cabal dechado,
intrépido, valiente, denodado,
atinado en su obrar, jamás insano.

Patriota sin revés, leal ciudadano,
en sus prometimientos fiel y honrado,
nunca del oro vil tiranizado,
carácter franco, corazón humano.

¡Oh jefe digo de inmortal memoria!
A virtudes tan raras en el suelo
eternos premios con laurel de gloria.

Que ellas unidas a su ardiente celo
folios añadirán a nuestra historia,
para regla, ejemplar, norte y modelo.

IV

¿Oh, dónde habitas, militar guerrero?
¿Cómo te fuiste, y huérfana dejaste
tu amada patria, que a la vez libraste
con los cortantes filos de tu acero?

Cómo le has dado el golpe postrimero,
e insensible a su llanto te ausentaste,
abandonando al último contraste
su libertad, su honor, su bien entero.

Que se encienda de nuevo, que se encienda
la antorcha de tu vida. Y si es en vano
nuestro justo clamor en la contienda

de tu afligida patria, pon la mano
sobre quien te suceda, y la defienda.
¡Pero quien te sucede, gran Belgrano!

V

¡Provincias de la Unión! no el torpe olvido,
nota de ingratitud, vil, degradante,
sea el laurel destinado al más constante
patriota militar, que habéis tenido.

Cuando el mundo político ha sabido
su mérito graduar de relevante,
haced que su gran nombre sea en diamante
con indelebles cifras esculpido.

O dando el lleno a empeño tan laudable,
haced que el pecho fiel del ciudadano
sea la lámina viva y perdurable

en que de amor la agradecida mano
grave en gloria de este héroe inimitable:
aquí vivirá eterno el gran Belgrano.


Poema Al general don Manuel Belgrano de Juan Cruz Varela con fondo de libro

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